Inicio » Relatos » La cuerda floja

La cuerda floja

Mis palabras eran nuestras.

Tus manos, vivas, nerviosas. Tus manos, mías.

Mis caderas, inmóviles en un baile estático. Tus pies, torpes. Solo éramos muñecos, danzando a un son que no era el nuestro. Y aun así, fue nuestro.

Bajo mi piel sentí tus labios, y el deseo recorrerme las venas.

Jamás he sabido bailar.

Jamás he sabido amar.

Algo se espachurraba contra mi pecho. Mis labios se entreabrieron. Tu contacto era dulce, suave. Alejado. Nadie tomó mi mano jamás con tanto respeto.

Cuando me ves, ¿me ves?

Siento que me conoces. Pero aun así, no me conoces.

Eres una soga firme ante el viento. Yo, la cuerda floja.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s